Tú que eres joven de 10 a 24 años representas una enorme proporción de la actual población mundial, a saber, más de 175 000 millones.

Como adolescente tienes necesidades específicas de salud y desarrollo, y muchos atraviesan dificultades que afectan a su bienestar, incluidos la pobreza, la falta de acceso a información sanitaria y servicios de salud, y la insalubridad del medio ambiente. 

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) examina los temas que  te preocupan a ti adolescente, así como las estrategias encaminadas a mejorar tu salud en todo el planeta.

 

1. El estado de salud de las y los adolescentes

 

Una de cada cinco personas en el mundo es un adolescente y el 85% de ellos vive en países en desarrollo. Casi dos tercios de las muertes prematuras y un tercio de la carga de enfermedad total de los adultos están relacionados con condiciones o comportamientos que se inician en la juventud, incluidos el consumo de tabaco, la falta de actividad física, las relaciones sexuales sin protección o la exposición a la violencia. La promoción de prácticas saludables durante la adolescencia y los esfuerzos que protejan mejor a este grupo de edad frente a los riesgos garantizarán a muchos una vida más larga y productiva.

 

2. El VIH y los jóvenes

 

Se calcula que los jóvenes de entre 15 y 24 años representaron un 45% de todas las nuevas infecciones por VIH de los adultos en 2007. Es necesario que sepan cómo protegerse del VIH y cuenten con los medios para ello. Un mejor acceso a las pruebas correspondientes y servicios de orientación permitirá a los jóvenes conocer su estado serológico, les ayudará a obtener la atención que necesitan y evitar que se siga propagando el virus.

 

3. Embarazos y partos prematuros

 

Todos los años, alrededor de 16 millones de niñas de entre 15 y 19 años dan a luz, lo que representa aproximadamente el 11% de los nacimientos en el mundo. La gran mayoría de alumbramientos en la adolescencia se registra en países en desarrollo. El riesgo de morir por causas relacionadas con el embarazo es mucho mayor en las adolescentes que en las mujeres de más edad. Las leyes y las actividades comunitarias que apoyan la edad mínima para contraer matrimonio, así como un mejor acceso a la anticoncepción, pueden reducir el número de embarazos precoces.

 

4. Malnutrición

 

Muchos niños y niñas de países en desarrollo comienzan la adolescencia desnutridos, siendo más vulnerables a la enfermedad y a la mortalidad prematura. A la inversa, el sobrepeso y la obesidad –otra forma de malnutrición con graves consecuencias sanitarias– aumenta entre otros jóvenes en países de bajos y altos ingresos. Una buena nutrición y unos hábitos de alimentación sana y ejercicio físico sientan las bases de una buena salud en la edad adulta.

 

5. Salud mental

 

Al menos el 20% de las y los jóvenes padecerá alguna forma de enfermedad mental –como depresión, trastornos del estado de ánimo, abuso de sustancias, comportamientos suicidas o trastornos alimentarios. Para promover la salud mental y dar respuesta a los problemas si surgen, se requiere una gama de servicios de atención de salud y de asesoramiento atentos a las necesidades de adolescentes en las comunidades.

 

6. Consumo de tabaco

 

La gran mayoría de quienes consumen tabaco en todo el mundo, empieza a fumar durante la adolescencia. Actualmente, más de 150 millones de adolescentes consumen tabaco, cifra que aumenta a escala mundial. La prohibición de la publicidad del tabaco, el aumento de los precios de los productos de tabaco y las leyes que prohíben fumar en lugares públicos reducen el número de personas que empiezan a consumir productos de tabaco. Además, disminuyen la cantidad de tabaco que consumen las y los fumadores y aumentan el número de jóvenes que dejan de fumar.

 

7. Consumo nocivo de alcohol

 

En muchos países es motivo de creciente preocupación el uso nocivo del alcohol entre la población joven, ya que disminuye el autocontrol y aumenta los comportamientos de riesgo. El consumo nocivo de alcohol es una de las principales causas de traumatismos (incluidos los provocados por accidentes de tránsito), violencia (especialmente la violencia doméstica) y muertes prematuras. La reglamentación del acceso a las bebidas alcohólicas es una estrategia eficaz para reducir el consumo nocivo de alcohol por parte de las y los jóvenes. La prohibición de la publicidad del alcohol puede atenuar la presión ejercida sobre adolescentes para que beban.

 

8. Violencia

 

Entre las y los jóvenes de 15 y 19 años, el suicidio es la segunda causa de muerte, seguido de la violencia en la comunidad y en la familia. El fomento de las relaciones educativas entre madres, padres e hijas/os en los primeros años de vida, la preparación para la vida y la reducción del acceso al alcohol y a medios letales, como las armas de fuego, pueden ayudar a prevenir la violencia. Es necesaria una atención más eficaz y sensible a las y los adolescentes víctimas de la violencia.

 

9. Traumatismos y seguridad vial

 

Los traumatismos involuntarios son una de las principales causas de muerte y discapacidad de adolescentes. Los traumatismos por accidentes de tránsito, el ahogamiento y las quemaduras son los tipos más comunes. Las tasas de traumatismos entre adolescentes son más altas en los países en desarrollo. Las actividades comunitarias destinadas a promover la seguridad vial (incluida la aprobación de leyes en materia de seguridad) y la educación pública dirigida a jóvenes sobre cómo evitar el ahogamiento, las quemaduras y las caídas pueden reducir los traumatismos.

 

 

 

Fuente: Organización Mundial de la Salud

 

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