El (Instituto Nacional de Estadística y Geografía) INEGI reporta que la mortalidad materna promedio registrada entre los años 2006 y 2012 para el grupo de niñas de 10 a 14 años, es de 58.9 defunciones por cada 100 mil nacidos vivos. Un 60% mayor que el de madres de 20 años.

 

 

 

Ante un embarazo no planeado existen dos opciones: 1. La posibilidad de continuar el embarazo y convertirse en madre y 2. Continuar el embarazo y al término de éste dar al bebé en adopción.

 

 

 

Un embarazo entre los 15 y 19 años de edad es clasificado como de alto riesgo por las complicaciones que conlleva en la salud de la madre y del bebé. Ante un embarazo no planeado y la posibilidad de iniciar una familia, existen varias consideraciones a reflexionar, así como tener suficiente comunicación con tu familia para tomar la decisión adecuada entre las alternativas que puedes escoger; sin embargo, cada una de ellas conlleva otras consecuencias a futuro.

 

 

El embarazo a temprana edad es una de las consecuencias más determinantes para el desarrollo y planes de vida vinculados a la sexualidad en la adolescencia. 

 

La falta de información, planeación y la ausencia de métodos anticonceptivos han generado que muchas mujeres jóvenes queden embarazadas en la etapa en que están construyendo su sexualidad e inician la vida sexual activa, teniendo como consecuencia una elevada tasa de natalidad no deseada y desmedida.

  

 

Consecuencias biológicas en la madre adolescente y en el recién nacido:

 

  • Anemias, desnutrición y descalcificación por una mala alimentación en el recién nacido.

 

  • En los embarazos de adolescentes menores de 15 años, el bebé tiene más posibilidades de nacer con malformaciones físicas y/o neurológicas.

 

  • Niños con más problemas de salud graves como hipotiroidismo (el cual condiciona retraso mental) y dificultades para desarrollar sus habilidades psicomotoras.

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