Un embarazo entre los 15 y 19 años de edad es clasificado como de alto riesgo por las complicaciones que conlleva en la salud de la madre y del bebé. Ante un embarazo no planeado y la posibilidad de iniciar una familia, existen varias consideraciones a reflexionar, así como tener suficiente comunicación con tu familia para tomar la decisión adecuada entre las alternativas que puedes escoger; sin embargo, cada una de ellas conlleva otras consecuencias a futuro.

 

 

Durante la adolescencia, e incluso en la juventud, resulta difícil asumir con responsabilidad la crianza de hijos, pues mientras se está en formación y crecimiento, se necesita toda la energía para el desarrollo cognitivo y fisiológico propio de la etapa.

 

Además, un tema que merece meditarse es el de las responsabilidades compartidas entre varones y mujeres tanto para la concepción, como en el embarazo y los cuidados del bebé. Son circunstancias originadas por dos y deben llevarse de la mano entre ambos.

 

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