Ante un embarazo no planeado existen dos opciones: 1. La posibilidad de continuar el embarazo y convertirse en madre y 2. Continuar el embarazo y al término de éste dar al bebé en adopción.

 

 

Debe comprenderse que se trata de una decisión que involucra sentimientos, pensamientos, dudas, emociones en donde lo ideal es que participe el padre –que es corresponsable y copartícipe-, pero que al mismo tiempo debe dialogarse con toda paciencia, respeto y amor en las familias de cada uno, entre más fortalecidos estemos para decidir, será mejor. Tomar una de las tres decisiones ya señaladas, la que sea, exige mucha reflexión y en consecuencia es recomendable acudir a cuantos profesionales, expertos y médicos sea posible.

 

Con frecuencia las y los adolescentes conocen los métodos de barrera, pero creen que no les va a pasar nada con respecto a las infecciones de transmisión sexual o un embarazo no planeado. La verdad es que todas y todos estamos expuestos; por eso es importante insistir y recordar a nuestros seres queridos, amigas/os y conocidos adolescentes del cuidado constante, de la comunicación y de que no ayuda “cuidarse un poco”, “a veces” o “sólo con las personas desconocidas”.

 

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