El alcohol etílico es un ingrediente intoxicante que se encuentra en la cerveza, el vino y el licor. Es un depresor del sistema nervioso central que se absorbe rápidamente en el estómago y el intestino delgado al torrente sanguíneo.


El alcohol afecta a todos los órganos del cuerpo del bebedor y puede dañar al feto en desarrollo cuando es consumido durante el embarazo. La intoxicación puede dañar la función cerebral y las habilidades motoras;

 

 

La adicción a las drogas es una enfermedad crónica del cerebro, a menudo con recaídas, caracterizada por la búsqueda y el consumo compulsivo de sustancias adictivas a pesar de las consecuencias nocivas para la persona adicta y para los que le rodean. 

 

 

 

El hábito de fumar cigarrillos es responsable de alrededor de la tercera parte de todos los tipos de cáncer, incluyendo el 90 por ciento de los cánceres de pulmón. 

 

Además del cáncer, fumar causa enfermedades de los pulmones tales como la bronquitis crónica,  enfisema y aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas. 

 

 

Tanto las drogas como el consumo de alcohol, al que la juventud está expuesta, trae problemas a la sexualidad de distintas formas y muchas de ellas ponen en peligro la vida, aumentando el riesgo de adquirir una infección de transmisión sexual.

 

Las adicciones alteran, con supuestos sustitutos, las necesidades básicas no satisfechas y perjudican completamente la vida de las personas al dejar los vacíos, vacíos. Tiene repercusiones en muchas actividades y relaciones humanas, profesionales, en lo individual y por supuesto en la sexualidad.

 

 

En relación con el alcohol y la conducción de vehículos, los efectos del alcohol pueden agruparse en tres grandes grupos:

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